60 Esposizione Internazionale d’Arte – La Biennale di Venezia

Ojalá se derrumben las puertas | 2024 | Curaduría: Sofía Dourron

Masturbatorios | 2011

Ojalá se derrumben las puertas, la exposición y el libro que conforman el envío argentino a la 60 Mostra Internazionale d’Arte — La Biennale di Venezia y que presentan la obra de Luciana Lamothe, habita las fronteras (visibles e invisibles) que separan lo humano de lo no humano, lo natural de lo construido, lo conocido de lo desconocido. En este nuevo trabajo, Lamothe entrelaza maderas y caños, cuerpos y estructuras, mutabilidad y permanencia, y crea espacios dentro de espacios que modulan formas de violencia y hospitalidad en un tenso equilibrio de formas interdependientes.

Las cuatro esculturas que conforman la obra, abordan los objetos (humanos, infraestructurales, industriales y “naturales”), sus potenciales latentes y el campo espacial en el que existen para ensayar alternativas a sus formas conocidas de interacción. Para ello, nos ofrece un conjunto particular de herramientas y perspectivas que nos permiten observar, representar y analizar el entorno construido y las estructuras que lxs humanxs hemos diseñado u ocupado a lo largo del tiempo. Sus sistemas de andamios y placas de madera fenólica infiltran la arquitectura y las formas infraestructurales, para revelar las capas de tecno-texturas, información, historia y relaciones que componen sus cuerpos cuasi-industriales, cuasi-naturales. Al exhibir las entrañas desguazadas de nuestras construcciones y recomponerlas en nuevas e inesperadas formulaciones espaciales, Ojalá se derrumben las puertas insiste en la posibilidad de operar cambios sobre nuestro entorno construido y, en consecuencia, también sobre las tramas de relaciones e interacciones que conforman el mundo.

La manipulación minuciosa de Lamothe sobre el mundo material combina elementos y secuencias de reacciones, pesos y contrapesos, invoca alianzas más que humanas y una alquimia espacial que generan nuevas posibilidades formales, estéticas y afectivas para los cuerpos y objetos que contienen. Crea espacios indisciplinados que se oponen no solamente a las formas constructivas de la modernidad, también se rebelan contra lo que Malcom Ferdinand llama una “forma colonial de habitar”, cuya violencia somete territorios y cuerpos humanos y no humanos a un sistema de explotación extractivista. Cada una de las esculturas funciona como un espacio envolvente que sugiere otros modos de concebir nuestra relación con el mundo material que nos rodea. Contienen, al mismo tiempo, formas de cuidado y de violencia que se manifiestan en los tajos, cortes, ensamblajes y torsiones necesarios para que la obra mantenga su forma: una serie de heridas y suturas que reconocen el peso de siglos de condicionamiento social, espacial y material ejercido sobre cuerpos humanos y no humanos.

Construida íntegramente en el pabellón a partir de andamios de hierro y placas de fenólico manipuladas para formar curvas y contracurvas, la obra aloja en sus intersticios una serie de objetos que encarnan diferentes etapas en la vida de la madera: desde su origen, pasando por su extracción como recurso comodificado, su industrialización y hasta su descarte como desechos orgánicos o industriales. Reúne materiales industriales y otros recogidos en zonas cercanas a Venecia, como talleres locales y un pequeño bosque en Eslovenia. Además, la obra reutiliza materiales recuperados durante el desarme de la última Bienal de Arquitectura, algunos del mismo pabellón argentino, y otros de los pabellones de los países Nórdicos y Alemania, que a su vez reutilizó materiales de pabellones anteriores. Como consecuencia, la obra anida en su interior una serie de procesos de producción, descarte y reproducción en continuo movimiento. Esta forma de abordar los materiales que Lamothe llama “monomaterialidad” nos fuerza a prestarles una atención inusual para sentirlos parte de un sistema solidario de subsistencias encadenadas y a entablar un vínculo afectivo y sensual con los materiales.

En un contexto de violencias extremas que buscan aplanar las diferencias y arrasar con el disenso, Ojalá se derrumben las puertas ofrece una forma de resistencia basada en la indeterminación y la discrepancia para desbordar los parámetros culturales dominantes. Enuncia una ecología en la cual cuerpos, objetos y estructuras fracturan las fronteras que separan cultura y naturaleza, humano y no humano para imaginar alianzas materiales para otras formas de vida posibles, vidas simbióticas, queer y solidarias.

Sofía Dourron

Articulaciones | 2024 | Video monocanal | 1’13’’

Maderas | 2024 | Video monocanal | 44’’

Video de registro

© Matteo Losurdo

Registro 360°

© Nicole Moises